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Fin de una tradición: la sopa de perro en Corea del Sur enfrenta su última temporada

Por Norma Aguilar — 28 Ago 2026

Fin de una tradición: la sopa de perro en Corea del Sur enfrenta su última temporada
Fin de una tradición: la sopa de perro en Corea del Sur enfrenta su última temporada

El país se encuentra en su último verano en el que la sopa de carne de perro, un plato ligado a la temporada calurosa, podrá ser comercializada. A partir de 2027, entrará en vigor una ley que prohibirá el comercio de perros para consumo humano, lo que ya está generando un impacto notable en este sector.

Lee, una mujer de 70 años y dueña de un restaurante en Seúl, expresó su angustia ante la inminente prohibición. Tras más de cuatro décadas en el negocio, se pregunta cómo podrá sostenerse si no puede continuar con lo que ha sido su fuente de ingresos principal.

El ‘bosintang’, que se traduce como ‘sopa nutritiva para el cuerpo’, ha sido parte de la cultura coreana desde la dinastía Joseon (1392-1910) y se consume especialmente durante el ‘boknal’, que son tres días que representan el periodo más cálido del verano.

A partir de febrero del próximo año, la nueva legislación prohibirá la crianza y sacrificio de perros para el consumo, imponiendo penas de hasta tres años de prisión o multas de hasta 30 millones de wones (aproximadamente 21,700 dólares) para quienes infrinjan la norma.

El declive del negocio se hace evidente en el mercado Sinjin, donde solo sobreviven dos restaurantes que ofrecen este tipo de sopa. Lee se cuestiona la lógica de la política que elimina una tradición alimentaria, mientras que otras carnes siguen siendo aceptadas.

En total, el Gobierno ha identificado 2,352 restaurantes dedicados a la sopa de perro, de los cuales 1,902 planean modificar su menú y 450 han decidido cerrar definitivamente sus puertas.

La situación de las granjas de perros ha sido objeto de críticas por parte de grupos animalistas. A pesar de que el número de estas granjas se ha reducido drásticamente, las condiciones siguen siendo deplorables, con animales que padecen enfermedades y condiciones de vida inhumanas.

Según informes recientes, de los aproximadamente 393,857 perros que estaban en estas granjas que han cerrado, casi el 97 % fueron enviados a mataderos, lo que resalta la falta de soluciones por parte de las autoridades para abordar el rescate y bienestar de estos animales.