Producción, precios y trabajo

La minería orureña como industria

Dólar oficial · Bs 11.53 (BCB)

Oruro · 17°C, despejado

Minería 4.0 Oruro
Sociedad

Fuerte impacto del fenómeno El Niño se extenderá hasta enero de 2024

Por Norma Aguilar — 2 Ago 2026

Fuerte impacto del fenómeno El Niño se extenderá hasta enero de 2024
Fuerte impacto del fenómeno El Niño se extenderá hasta enero de 2024

Los efectos del fenómeno El Niño se están sintiendo con fuerza en Bolivia, manifestándose a través de un aumento en las temperaturas, una notable disminución en la intensidad de las lluvias y una reducción en la disponibilidad de agua. Esto se traduce en un impacto considerable para el sector agrícola, además de un incremento en la probabilidad de incendios forestales.

La severidad de estos cambios climáticos depende de la intensidad del fenómeno, que se produce cuando las aguas en la región ecuatorial del Pacífico se calientan de manera anómala. Según el ingeniero climatólogo Kenny Quisberth del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), este año se anticipa que el calentamiento podría superar los 2 grados Celsius, lo que clasificaría a El Niño como muy fuerte.

Este fenómeno natural tiene la capacidad de alterar el clima durante varios meses. Un El Niño débil suele aparecer cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses, aunque esta frecuencia puede variar. Quisberth menciona que episodios similares de gran intensidad se han registrado anteriormente, como en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, todos con características climáticas que podrían compararse con la situación actual.

La experiencia del fenómeno de 2015-2016 dejó una huella significativa, caracterizada por una grave escasez de lluvias que llevó a una crisis hídrica en La Paz, provocando racionamientos de agua. Este antecedente, combinado con la diversidad climática de Bolivia, revela que el país es particularmente vulnerable a los efectos de El Niño.

Los impactos del fenómeno variarán según la región: mientras que algunas áreas podrían enfrentar lluvias intensas y desbordes de ríos, otras sufrirán sequías prolongadas y un aumento de incendios forestales, afectando seriamente la producción agrícola.

Se prevé que entre agosto y octubre se experimentará un déficit significativo de lluvias en varias regiones, incluyendo la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles, con el norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz entre las zonas más afectadas. Además, se anticipa que las altas temperaturas también tendrán un impacto en el occidente del país.

La fase más crítica del fenómeno se espera entre noviembre y enero de 2024, cuando las sequías severas se concentrarán en las tierras altas y las olas de calor extremo afectarán diversas regiones del país.