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Despertar cansado: el impacto del desgaste acumulado en nuestra salud

Por Sandra Ayaviri — 20 Ago 2026

Despertar cansado: el impacto del desgaste acumulado en nuestra salud
Despertar cansado: el impacto del desgaste acumulado en nuestra salud

Levantarse sintiéndose fatigado a pesar de haber dormido ocho horas se ha convertido en una experiencia habitual para muchas personas. En un contexto donde la búsqueda de la eficiencia es prioritaria, individuos con rutinas organizadas y dietas equilibradas se ven atrapados en un ciclo de cansancio que no desaparece, lo que revela un problema más profundo.

La clave de este problema no radica únicamente en la calidad del sueño, sino en un término que ha ganado atención recientemente: la carga alostática. Según expertos, este concepto se refiere al impacto biológico que experimenta nuestro organismo por mantenerse en un estado de alerta constante, tal como señala un artículo de Infobae.

La alostasis y sus efectos en el cuerpo

La alostasis representa la capacidad del cuerpo para adaptarse a situaciones estresantes. Para ello, libera hormonas como el cortisol y la adrenalina, aumentando la frecuencia cardíaca y preparándonos para reaccionar. Sin embargo, el problema surge cuando este sistema no regresa a su estado normal tras la experiencia estresante, lo que lleva a una carga alostática excesiva.

El neuroendocrinólogo Bruce McEwen ha descrito la carga alostática como el deterioro que resulta de la adaptación constante al estrés. Este desgaste no solo afecta la función cerebral, sino que también impacta la presión arterial, provoca alteraciones en el metabolismo de la glucosa, genera inflamaciones y afecta habilidades cognitivas esenciales como la memoria y el aprendizaje.

Estudio sobre el insomnio y la carga alostática

Una investigación publicada en 2025 en la revista Journal of Psychosomatic Research reveló que la carga alostática elevada está asociada con problemas de sueño. En un análisis realizado a más de 5,000 adultos, se observó que cerca del 30% de los participantes reportaron dificultades para conciliar el sueño, evidenciando que la falta de regulación fisiológica está perjudicando la capacidad de descansar adecuadamente.

Los especialistas indican que el descanso deja de ser efectivo y el agotamiento no se explica solamente por la falta de horas de sueño cuando el cuerpo se mantiene en un estado de activación prolongada. Por ende, es crucial prestar atención a cómo nos sentimos tras despertar cada mañana.

En caso de que el agotamiento persista, incluso después de realizar cambios en los hábitos diarios, es aconsejable buscar la atención de un profesional. La Mayo Clinic y otras instituciones de salud destacan que si, después de dos semanas de mejoras en la dieta, hidratación y manejo del estrés, la fatiga no disminuye, es fundamental consultar a un médico.

Condiciones como el síndrome de fatiga crónica son ejemplos de situaciones donde el sueño no resulta reparador y cualquier esfuerzo puede intensificar los síntomas. Causas como anemia, problemas hormonales o deficiencias nutricionales también pueden manifestarse a través del cansancio crónico.

En conclusión, despertarse agotado cada día no se debe a la falta de motivación o mala planificación. Es una señal de alerta del cuerpo que indica que el desgaste ha superado nuestra capacidad de recuperación, recordándonos que es vital identificar y abordar lo que nos está afectando internamente.